Viaje en tren hacia una de las maravillas de la ingeniería moderna

El Canal de Panamá y el ferrocarril transísmico representan dos hitos en la historia comercial del país y el mundo

Al entrar en el Ferrocarril de Panamá es como trasladarse al pasado en uno de los medios de transporte considerado en sus inicios una maravilla de ingeniería de la época (1855).

Las terminales, en Corozal y Colón, así como sus vagones evocan la historia de este nostálgico medio de transporte, cuya construcción fue ordenada por  la Compañía Panama Railroad Company (Compañía del Ferrocarril de Panamá),  con el objetivo de unir los océanos Atlántico y Pacífico. 

El proyecto inicial tuvo una inversión cercana a los ocho millones de dólares, debido a los retos que implicaba la topografía de la zona. Solo para poder crear la ruta se necesitaron 300 puentes.  

La  llegada de otros medios de transporte relegó al ferrocarril. En 1998, Panamá Canal Railwayl Company, un proyecto conjunto entre Kansas City Southern y Mi-Jack Products, ganó la concesión de 50 años para reconstruirlo y operarlo. Las obras se iniciaron en el 2000 con una inversión de 80 millones de dólares.

La ampliación del canal

Los rieles del Ferrocarril Transísmico conectan a Ciudad de Panamá con la ampliación del canal, que también ha sido definido en su conjunto como una de las maravillas del mundo moderno. Pasado y presente se unen en 48 millas (77 kilómetros) de distancia y enlazan dos hitos en la historia comercial de Panamá  y el resto del mundo.

American Chamber of Commerce Panamá (Panamcham) organizó un paseo para su personal y familias, que les permitió compartir una experiencia única, especialmente para los más chicos. Los pasajeros disfrutaron de un servicio de primera clase, que incluyó refrigerios y bebidas, mientras transitaban por el bosque lluvioso tropical que arropa las riberas del lago Gatún. 

Desde la ciudad el tren se puede abordar en la estación Corozal. El recorrido hasta la estación de Colón  (que incluye los sectores Summit, Matachin, Barbacoas, Bujio y Gatún)  dura una hora, mientras que el traslado en automóvil hasta la ampliación del canal otros 15 minutos.

En el Centro de Visitantes Agua Clara hay un mirador donde se puede observar el tránsito de los barcos por  las nuevas esclusas del Canal,  Cocolí y Agua Clara, mucho más anchas, largas y profundas, diseñadas para dar paso a los buques neopanamax, que sobrepasan el tamaño de las de esclusas de Miraflores, Pedro Miguel y Gatún. Miden 437 metros (1.40o pies) de largo por 55 mts (180 pies) de ancho y 18,3 metros (60 pies) de profundidad.

Las cámaras de las esclusas panamax Miraflores, Pedro Miguel y Gatún miden 304.8 metros de largo y 33.5 de ancho- El agua entra a las cámaras de las esclusas a través de las alcantarillas en el piso de cada cámara, lo que permite subir y bajar los buques que transitan entre el Pacífico y el Atlántico. 

Las instalaciones de la ampliación están diseñadas para priorizar el ahorro del agua y  han superado las expectativas de tránsito de las embarcaciones calculadas inicialmente. Por el nuevo canal pasan los portacontenedores, buques de gas licuado de petróleo (GLP) y gas natural licuado (GNL), graneleros, tanqueros, cruceros y portavehículos.

El pasado 26 de junio el Canal Ampliado cumplió los dos años.  Tiene 77 kilómetros de construcción y una inversión de 5.450 millones de dólares. Este 15 de agosto las primeras obras del Canal de Panamá cumplen 104 años.

La historia no termina, actualmente se construye el nuevo puente del Atlántico, en la provincia de Colón. Es atirantado de concreto, tiene 4,605 metros de longitud, con cuatro carriles y enlazará a 14 corregimientos. También se prevé la construcción de un tercer juego de esclusas, entre otros proyectos. 

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