El Martin WB-57 Canberra N926NA es una aeronave científica, equipada con instrumentos especializados para estudiar la atmósfera y los fenómenos meteorológicos que afectan al planeta.

Un avión de la NASA capaz de volar por encima de los 63.000 pies aterrizó en Panamá para participar en una misión científica que busca comprender mejor los procesos de la atmósfera tropical y su relación con el cambio climático en la región.
Se trata del WB-57 Canberra N926NA (NASA 926), uno de los tres aviones WB-57 que continúan operativos en el mundo. La aeronave llegó el 24 de agosto al Aeropuerto Internacional Panamá Pacífico, donde permanecerá hasta el 23 de septiembre como parte de la campaña SABRE 2026 Tropics.
La misión es desarrollada por el NOAA Chemical Sciences Laboratory y la NASA y tiene como objetivo estudiar aerosoles y gases traza presentes en la alta tropósfera y la baja estratósfera de las regiones tropicales. Los datos obtenidos permitirán profundizar en el conocimiento de procesos atmosféricos que pueden tener impacto sobre el clima.

Un laboratorio que vuela a 63.000 pies
El WB-57 no es un avión convencional. Diseñado originalmente a partir del bombardero británico English Electric Canberra, de la década de 1950, fue posteriormente modificado por la Fuerza Aérea de Estados Unidos para realizar misiones de reconocimiento y estudios atmosféricos.
Actualmente, los tres WB-57 operativos pertenecen al Programa de Investigación de Gran Altitud WB-57 de la NASA, con sede en el Centro Espacial Johnson, en Houston.
El N926NA puede permanecer en el aire durante aproximadamente 6,5 horas, dependiendo de su carga útil y de las condiciones meteorológicas. Puede alcanzar velocidades de hasta 410 nudos, tiene un rango de 2.500 millas náuticas y puede transportar hasta 8.800 libras de instrumentos científicos.

A bordo lleva equipos especializados para analizar la atmósfera, entre ellos espectrómetros, medidores de vapor de agua, sistemas para muestrear gases traza y aerosoles y contadores de núcleos de condensación.
Su plataforma también permite realizar observaciones mediante cámaras de alta resolución e infrarrojas, instaladas sobre sistemas estabilizados que pueden apuntar con precisión hacia fenómenos como eclipses solares, lanzamientos de cohetes y reentradas atmosféricas.
La aeronave es operada por dos tripulantes: un piloto y un Operador de Equipos de Sensores (SEO), encargado de manejar los sistemas de navegación y los experimentos científicos.

Durante su permanencia en Panamá, el NASA 926 realizará operaciones la región tropical, proporcionando información que ayudará a los científicos a entender mejor qué ocurre en las capas superiores de la atmósfera.
El WB-57 Canberra N926NA será asistido por la Compañía Panameña de Aerologística y Servicios (Copals), que tiene su base de operaciones en el Aeropuerto Internacional Panamá Pacífico.