Ciudad de Panamá, República de Panamá

El sector genera unos 423,000 empleos y mantiene un crecimiento en la llegada de visitantes internacionales. Sin embargo, la conectividad hacia el interior, el acceso al financiamiento y la falta de información de mercado continúan limitando su potencial.

El turismo en Panamá podría superar los US$15,000 millones en contribución económica durante 2026, con una participación superior al 16% de la economía nacional, de acuerdo con las proyecciones expuestas por Daniel Arévalo, representante del Grupo Banco Interamericano de Desarrollo (BID) https://www.iadb.org/es

Durante el Foro de Capacitación Turística, organizado por Copa Airlines https://www.copaair.com/es-pa/noticias/ y Visa, https://www.visa.com.pa/ celebrado en el Panama Convention Center, Arévalo destacó que el sector turístico genera actualmente una contribución económica aproximada de US$14,000 millones, equivalente al 15.5% de la economía panameña, y sostiene alrededor de 423,000 puestos de trabajo directos e indirectos.

Esta última cifra representa aproximadamente uno de cada cinco empleos del país, lo que confirma la importancia del turismo no solamente como generador de divisas, sino también como actividad vinculada al desarrollo económico y social.

Durante su intervención, el representante del BID señaló que el gasto de los visitantes alcanza aproximadamente US$9,700 millones y presenta un crecimiento cercano al 25% respecto a los niveles de 2019.

Las estimaciones de crecimiento para 2026 apuntan a una mayor participación del turismo en la economía, aunque Arévalo reconoció que persisten limitaciones estructurales que impiden aprovechar plenamente el potencial del país.

Análisis del comportamiento del turismo a nivel regional.

Tres millones de visitantes en 2025

Las estadísticas de la Autoridad de Turismo de Panamá (ATP), presentadas durante el foro, muestran que el país recibió aproximadamente tres millones de visitantes internacionales en 2025, frente a 2.78 millones en 2024, lo que representa un incremento cercano al 7.9%.

Esta evolución consolida la recuperación del sector después de la pandemia, cuando las llegadas internacionales cayeron de 2.51 millones en 2019 a apenas 680,000 en 2020.

Para 2026, los datos preliminares correspondientes al período de enero a julio contabilizan 2.04 millones de visitantes internacionales, una cifra que genera expectativas favorables para el cierre del año, aunque todavía no es comparable con los registros anuales completos.

En el contexto centroamericano, Panamá ocupó la cuarta posición por volumen de llegadas internacionales en 2025, superada por El Salvador, Guatemala y Honduras.

Según las cifras presentadas, El Salvador encabezó la clasificación con 4.10 millones de visitantes, seguido por Guatemala con 3.36 millones y Honduras con 3.10 millones. Panamá registró tres millones, mientras que Costa Rica contabilizó 2.68 millones, Nicaragua 1.07 millones y Belice 550,000.

Arévalo advirtió que, además del volumen de visitantes, resulta indispensable evaluar las características del turismo que recibe cada país. Como ejemplo, explicó que una parte importante de las llegadas a El Salvador corresponde a ciudadanos residentes en el extranjero que regresan a visitar a sus familiares.

Tres millones de turistas arribaron al país en 2025.

Cada estadía genera un gasto promedio de US$3,224

Uno de los indicadores destacados durante la presentación fue el gasto promedio por estadía de los visitantes internacionales. En Panamá, este indicador alcanzó US$3,224 en 2025, aproximadamente un 15% por encima de los US$2,798 registrados en 2019.

Aunque el promedio ha descendido desde el máximo de US$4,402 observado en 2021, Arévalo explicó que aquella cifra correspondía a un período excepcional, caracterizado por un menor volumen de viajeros y una mayor concentración de visitantes con alto poder adquisitivo.

En ese sentido, Arévalo consideró más representativa la comparación con los años anteriores a la pandemia. El ejecutivo también destacó la procedencia de los viajeros como un elemento fundamental para orientar las estrategias comerciales de las empresas turísticas.

De acuerdo con las cifras mencionadas durante su intervención, aproximadamente el 36% de los turistas procede de Suramérica, principalmente de Colombia, mientras que Norteamérica representa alrededor del 28%.

Estados Unidos sobresale como uno de los mercados emisores más importantes, con una participación cercana al 21% de las llegadas internacionales, seguido por Colombia con aproximadamente el 14%, según las cifras mostradas en la presentación.

Para las pequeñas y medianas empresas, conocer el perfil, origen y comportamiento de estos visitantes resulta indispensable para desarrollar productos y servicios capaces de captar una mayor proporción del gasto turístico.

Boquete, provincia de Chiriquí, Panamá – BHQ

Cinco obstáculos limitan el potencial turístico

Pese a los resultados favorables, Arévalo identificó cinco desafíos estructurales que Panamá comparte con otros países latinoamericanos.

El primero corresponde a la conectividad y la infraestructura, especialmente las facilidades necesarias para que los visitantes internacionales puedan desplazarse desde sus puntos de llegada hacia los principales atractivos turísticos del interior del país.

Para el representante del BID, mejorar la accesibilidad es una condición indispensable para desarrollar destinos fuera de los circuitos tradicionales.

El segundo desafío es la disponibilidad de datos e inteligencia de mercado. Aunque Panamá dispone de estadísticas nacionales, muchos emprendimientos turísticos carecen de información específica sobre los visitantes que llegan a sus respectivas localidades.

Arévalo planteó como ejemplo la situación de una pequeña empresa turística en Boquete que necesita tomar decisiones de inversión sin disponer de datos suficientemente detallados sobre la demanda en ese destino.

El tercer obstáculo está relacionado con la gobernanza y coordinación entre los diferentes actores del sector. En este punto, sostuvo que la verdadera competencia turística no ocurre necesariamente entre empresas de una misma comunidad, sino entre destinos nacionales e internacionales que buscan atraer a los mismos visitantes.

El cuarto desafío es el acceso al financiamiento, una dificultad que exige esfuerzos tanto de las instituciones financieras como de los propios empresarios.

Arévalo mencionó el Fondo de Garantía que el BID ha puesto a disposición del Gobierno panameño para apoyar el financiamiento de las mipymes. Sin embargo, subrayó que los negocios también deben mejorar su organización financiera y administrativa.

Finalmente, identificó la sostenibilidad y la resiliencia como condiciones necesarias para garantizar la continuidad de las operaciones turísticas ante amenazas climáticas y desastres naturales. En este último aspecto, hizo referencia al reciente terremoto registrado en Panamá, como recordatorio de la necesidad de incorporar criterios de prevención y resistencia frente a estos eventos.

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