Peter Cerdá, CEO de ALTA, destacó que el tráfico de pasajeros subió 36% en la última década, frente al 14% de la economía regional, y señaló las condiciones necesarias para ampliar el acceso al transporte aéreo.
La aviación de América Latina y el Caribe tiene un amplio margen de crecimiento, pero necesita mejores condiciones para desarrollar todo su potencial. Así lo afirmó Peter Cerdá, CEO de ALTA, durante la apertura de la vigésima segunda edición del ALTA AGM & Airline Leaders Forum, celebrado en Ciudad de México.
Cerdá presentó cifras que muestran la diferencia entre el desempeño de la aviación y el de la economía regional. Durante la última década, el producto interno bruto (PIB) de América Latina y el Caribe registró un crecimiento promedio anual de apenas 1,3%, por debajo de otras economías emergentes. Además, indicó que esta brecha podría mantenerse hasta, por lo menos, 2028.
En contraste, la industria aérea registró un dinamismo superior al de la economía. Según los datos expuestos por Cerdá, el tráfico de pasajeros creció un 36% en la última década, frente al 14% de la economía regional. Esto significa que la aviación avanzó 2,6 veces más rápido que el conjunto de la economía de América Latina y el Caribe.
El ejecutivo también destacó que la región todavía tiene espacio para aumentar los viajes aéreos. En promedio, sus habitantes realizan 0,69 viajes por persona al año, mientras que en Estados Unidos la cifra es de 2,66, casi cuatro veces más. Para Cerdá, esta diferencia demuestra que todavía existe una oportunidad importante para desarrollar el transporte aéreo y facilitar el acceso a más viajeros.

El aporte económico de la industria también quedó reflejado en su presentación. La aviación contribuye con US$240.000 millones al PIB regional y sostiene cerca de 8,3 millones de empleos. Cerdá explicó que cada puesto de trabajo directo en el sector genera otros diez empleos en actividades como turismo, comercio y servicios, por lo que las decisiones sobre aviación también afectan a miles de empresas y familias.
Los resultados de 2026 muestran que la actividad mantiene una evolución positiva, aunque con presiones sobre sus costos. Entre enero y julio, el tráfico de pasajeros registró un incremento del 2%, la carga aérea del 3,6% y las operaciones del 2,7%. En el mismo periodo de comparación presentado en el foro, se incorporaron más de 90 rutas nuevas frente al año anterior.
Sin embargo, el combustible representa un desafío para las aerolíneas. Cerdá señaló que su participación en los costos operativos pasó del 28% al 38% en apenas un año, mientras que la factura de combustible aumentó un 79%. Estas presiones pueden limitar las inversiones, la apertura de rutas y las posibilidades de ofrecer tarifas más accesibles a los pasajeros.
Panamá fue uno de los ejemplos utilizados por el CEO de ALTA para mostrar cómo la conectividad aérea puede contribuir al desarrollo económico. En 2005, el país tenía conexiones con 35 aeropuertos internacionales en 20 países; actualmente, su red conecta 91 aeropuertos en 38 países. En ese mismo periodo, los visitantes internacionales pasaron de 548.000 a 2,3 millones, según las cifras expuestas por Cerdá.

El programa Stopover también refleja el impacto del transporte aéreo en el turismo panameño. De acuerdo con la presentación, esta iniciativa generó más de US$180 millones en gastos turísticos durante el año pasado. Cerdá atribuyó estos resultados a las políticas de conectividad, las inversiones y la colaboración entre los diferentes actores del sector.
Para aprovechar las oportunidades de la región, Cerdá señaló tres prioridades: facilitar el acceso al transporte aéreo, mejorar la infraestructura donde la congestión limita las operaciones y revisar los cargos, impuestos y regulaciones que afectan la conectividad. Durante su intervención, también indicó que más de la mitad de los vuelos de la región operan en aeropuertos congestionados o severamente congestionados.
Como objetivo para la próxima década, el CEO de ALTA planteó que América Latina y el Caribe pasen de 0,69 a un viaje aéreo por habitante al año. Su mensaje fue que el desarrollo de la aviación debe medirse no solo por el desempeño de las aerolíneas, sino también por su capacidad para generar empleo, facilitar el turismo, conectar comunidades y contribuir al desarrollo económico regional.