Especialistas del sector destacaron que mantener la temperatura y mejorar la infraestructura logística es fundamental para proteger productos agrícolas y perecederos en el comercio mundial.
En el marco del Simposio Mundial de Carga 2026, organizado por la Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA, por sus siglas en inglés), expertos del sector analizaron los principales retos y oportunidades del transporte aéreo de carga especial, en particular de productos perecederos y farmacéuticos. Durante la apertura de la sesión, los organizadores destacaron la importancia de la cooperación entre todos los actores de la cadena logística para garantizar que los productos lleguen a destino en condiciones óptimas. “La comunicación, de nuevo, la colaboración en la comunicación es clave”, se remarcó durante el encuentro, subrayando que la integración entre operadores, aerolíneas, exportadores e importadores resulta fundamental para el éxito del sistema logístico.

Uno de los puntos centrales del debate fue el crecimiento y la resiliencia del transporte de carga especial en el comercio mundial. El especialista Maarten Wormer, jefe de Consultoría de Aevean, explicó que este tipo de carga representa una parte relevante del comercio aéreo global, señalando que “el cargo especial… hace un 20% de los volúmenes de comercio aéreo global”. También destacó que, aunque algunos segmentos no han aumentado significativamente en volumen, sí se observa un cambio hacia mercancías de mayor valor, especialmente en el sector farmacéutico y biotecnológico.

La discusión también abordó los desafíos del transporte de productos perecederos, como frutas, flores o pescado, donde la temperatura y el tiempo son factores determinantes. En este contexto, los especialistas coincidieron en que un manejo incorrecto puede tener consecuencias importantes para la calidad del producto. Según los panelistas, “en esta industria, la temperatura y el tiempo no son negocios operacionales, sino la diferencia entre valor y pérdida”, recordando que cada envío representa el trabajo de agricultores, exportadores y operadores logísticos a lo largo de varios continentes.

Otro tema clave fue la necesidad de mejorar la infraestructura, la tecnología y el uso de datos en toda la cadena logística. Los expertos señalaron que la digitalización permitirá mayor transparencia y capacidad de reacción ante incidentes. En ese sentido, se destacó que herramientas tecnológicas y sistemas de monitoreo permiten conocer en tiempo real el estado de los envíos. Sin embargo, los participantes coincidieron en que el reto no es solo tecnológico, sino también humano, ya que la cultura organizacional y la disciplina operativa siguen siendo factores decisivos para evitar pérdidas.

Finalmente, los participantes concluyeron que el futuro del transporte de carga aérea dependerá de una mayor colaboración entre todos los actores del sector. Como se enfatizó durante el panel, “la integridad de la cadena de negocios no es solo con un asesor, es co-creada”, lo que significa que desde el agricultor hasta el consumidor final todos deben asumir responsabilidad en el proceso. Solo mediante esta cooperación, afirmaron, será posible reducir pérdidas, mejorar la sostenibilidad del sistema y responder a la creciente demanda global de productos sensibles al tiempo y la temperatura.