Los ataques de denegación de servicio distribuida (DDoS) consisten en saturar con tráfico un sitio web o sistema hasta dejarlo fuera de servicio, afectando plataformas digitales de aerolíneas y aeropuertos.

La creciente digitalización del transporte aéreo ha incrementado la exposición de aerolíneas y aeropuertos a los ciberataques de denegación de servicio distribuida (DDoS), una amenaza que puede dejar fuera de servicio plataformas esenciales para los pasajeros y generar importantes afectaciones operativas, aunque sin comprometer la seguridad de los vuelos.

Así lo afirmó Eli Faskha, CEO de Soluciones Seguras y experto en ciberseguridad, quien explicó a Informe Aéreo que este tipo de ataques busca saturar páginas web, aplicaciones o sistemas mediante un volumen masivo de tráfico hasta impedir su funcionamiento.

“Un ataque DDoS ocurre cuando miles o incluso millones de dispositivos envían tráfico al mismo tiempo hacia una página web, una aplicación o un sistema, hasta saturarlo y dejarlo fuera de servicio”.

Eli Faskha, CEO de Soluciones Seguras.

En la industria aérea, este tipo de incidente puede afectar la página web de una aerolínea, sus aplicaciones móviles, la compra de boletos, el check-in en línea, los portales de atención al cliente y los sistemas de información de un aeropuerto.

Sin embargo, Faskha aclaró que estos ataques “normalmente no afectan la operación misma del aeropuerto o aerolínea, dado que los sistemas de control no están disponibles al público”, por lo que resulta más difícil que sean objeto de este tipo de agresiones masivas.

Una industria cada vez más expuesta

El especialista señaló que el sector aéreo se ha convertido en un objetivo atractivo para los ciberdelincuentes debido a su creciente dependencia de servicios digitales que deben mantenerse disponibles de forma permanente.

“El sector aéreo está altamente expuesto porque depende cada vez más de servicios digitales que deben estar disponibles las 24 horas del día”, indicó.

Añadió que actualmente la compra de boletos, el check-in, la selección de asientos, los cambios de vuelo, el rastreo de equipaje y la atención al cliente se realizan, en gran medida, mediante plataformas digitales, por lo que cualquier interrupción tiene un impacto inmediato y visible para miles de usuarios.

Además, explicó que los ciberdelincuentes saben que las aerolíneas no pueden mantener sus servicios fuera de línea durante largos periodos, por lo que algunos ataques buscan extorsionar a las empresas, otros provocar daños reputacionales y otros simplemente generar inestabilidad o llamar la atención.

Retrasos y afectaciones al pasajero

Aunque los ataques DDoS no comprometen directamente los sistemas que garantizan la operación segura de las aeronaves, sí pueden alterar significativamente la experiencia del pasajero y la gestión administrativa de una aerolínea.

Faskha explicó que los clientes podrían no lograr comprar un boleto, realizar el check-in, descargar su pase de abordar, modificar una reservación o acceder a información sobre vuelos, equipaje o conexiones. Paralelamente, los centros de atención pueden verse saturados por el incremento de llamadas y mensajes.

“El avión puede estar técnicamente en condiciones de volar, pero si los pasajeros no pueden registrarse, si el personal no tiene acceso a ciertos sistemas o si se afecta la coordinación administrativa, la operación igualmente puede sufrir retrasos y cancelaciones”, afirmó.

Más que un problema de disponibilidad

El CEO de Soluciones Seguras explicó que la principal diferencia entre un ataque DDoS y un ciberataque dirigido al robo de información es su objetivo.

Mientras el primero busca afectar la disponibilidad de un servicio mediante la saturación del tráfico, el segundo pretende acceder a los sistemas para obtener datos personales, credenciales, información financiera o interna de la empresa, así como modificar sistemas o comprometer infraestructura crítica.

No obstante, advirtió que ambos tipos de ataques pueden estar relacionados.

“Un DDoS puede utilizarse como distracción. Mientras el equipo de seguridad está concentrado intentando restablecer un servicio, el atacante puede tratar de ingresar por otro punto”, explicó.

Por ello, recomendó que, además de bloquear el tráfico malicioso, las organizaciones revisen si existe alguna otra actividad sospechosa dentro de la red.

Preparación para reducir el impacto

Respecto a las medidas de prevención, Faskha sostuvo que, aunque estos ataques no siempre pueden evitarse, sí es posible reducir significativamente su impacto mediante soluciones especializadas de protección contra DDoS, infraestructura redundante y planes de respuesta claramente definidos.

Asimismo, destacó la importancia de realizar pruebas periódicas y fortalecer la coordinación entre los equipos de tecnología, seguridad, operaciones, comunicaciones y atención al cliente.

“Pero la tecnología por sí sola no es suficiente. También se necesita personal capacitado, procesos claros, intercambio de información entre aerolíneas, aeropuertos, proveedores y autoridades, y una visión integral del riesgo”, concluyó.

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