El 28 % de los 554 pares de ciudades de la Unión Europea, que tenían vuelos regionales en 2016, ya no recibe servicio aéreo, según el análisis citado por la IATA.

Europa necesita una política de transporte aéreo que facilite la conectividad, reduzca las barreras operativas y mejore la competitividad económica.

Así lo plantea Thomas Reynaert, vicepresidente sénior de Asuntos Externos de la Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA), en un análisis sobre los desafíos que enfrenta la aviación europea.

Un estudio de Oxford Economics, encargado por IATA y el Air Transport Action Group, revela que en 2025 la aviación generó 18 millones de empleos y 1,36 millones de millones de euros (trillones en inglés) en actividad económica en Europa, equivalentes al 4,9 % del producto interno bruto (PIB) de la región.

La contribución directa del sector fue de 306.000 millones de euros, una cifra comparable con el tamaño de la economía de República Checa.

Thomas Reynaert, vicepresidente sénior de Asuntos Externos de la IATA – imagen cortesía

El impacto económico va más allá de las aerolíneas y los aeropuertos. Según el análisis, cada empleo directo en la aviación europea sostiene otros cinco puestos de trabajo en el resto de la economía. Asimismo, por cada euro de valor generado directamente por el sector, se producen otros 3,40 euros de actividad económica en Europa.

Reynaert también señala que los impuestos y los costes regulatorios dificultan las operaciones de las aerolíneas.

El documento indica que las compañías aéreas europeas podrían registrar un margen de beneficio neto del 3,1 % en 2026. Además, de los 554 pares de ciudades de la Unión Europea que tenían servicio de aviones regionales en 2016, el 28 % ya no recibe vuelos de ninguna aerolínea, lo que reduce el acceso de esas regiones al turismo, las inversiones y los mercados de exportación.

Como respuesta a estos desafíos fiscales, Suecia y Alemania optaron por reducir o eliminar impuestos a la aviación, tras considerar que una mayor conectividad resulta necesaria para atraer inversiones y apoyar el turismo y la actividad económica.

Reynaert sostiene que gravar el transporte aéreo puede perjudicar la competitividad que Europa busca mejorar.

Imagen cortesía de Pixabay

Retos ambientales

En materia ambiental, el representante de la IATA defiende el Sistema de Compensación y Reducción de Carbono para la Aviación Internacional (CORSIA), acordado por los países como mecanismo global basado en el mercado para gestionar las emisiones internacionales.

Según el documento, a partir de 2027 se espera que cubra alrededor del 85 % de las emisiones de la aviación internacional y que movilice más de 100.000 millones de euros en financiación climática durante su vigencia.

El artículo también cuestiona la propuesta de extender el Sistema de Comercio de Emisiones de la Unión Europea (ETS) a vuelos situados hasta 5.000 kilómetros fuera de sus fronteras, incluidos trayectos que ya forman parte de CORSIA.

De acuerdo con las estimaciones citadas por Reynaert, esta medida tendría un impacto negativo de 280.000 millones de euros en la competitividad europea entre 2027 y 2040.

El autor sostiene que no se ha demostrado cómo mejoraría el desempeño ambiental de la aviación con esa extensión.

Frente a este escenario, Reynaert plantea priorizar CORSIA y el combustible de aviación sostenible (SAF), que puede contribuir a reducir las emisiones del sector. También defiende un marco internacional coordinado para evitar normas regionales fragmentadas.

La presencia del presidente del Consejo de la Organización de Aviación Civil Internacional (OACI) en el evento Wings of Change Europe, celebrado en Bruselas, destacó, según el texto, la importancia de la cooperación entre países.

Aviones Westjet, Air Canada, Vistara – Aeropuerto de París-Charles de Gaulle – BHQ

Otro desafío es la capacidad de los aeropuertos y del espacio aéreo europeo. El documento señala que la fragmentación del espacio aéreo y las infraestructuras obsoletas generan retrasos, consumo innecesario de combustible y emisiones.

Entre las soluciones propuestas figuran completar el Cielo Único Europeo, modernizar la gestión del tráfico aéreo, aprovechar mejor las pistas y terminales existentes y habilitar más franjas horarias aeroportuarias.

También destaca el potencial de los procesos digitales y la biometría para agilizar el tránsito de pasajeros que deseen utilizar estas opciones.

Finalmente, el análisis proyecta que para 2045 la aviación podría generar 23 millones de empleos y 2,1 billones de euros en actividad económica en Europa. Para lograr ese resultado, Reynaert pide medidas coordinadas entre las distintas áreas de los gobiernos, con una visión que combine competitividad, conectividad y sostenibilidad.

El objetivo, concluye, es que el transporte aéreo pueda competir, reducir sus emisiones y mantener conectada a Europa.

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