737 MAX del fabricante Boeing
737 MAX del fabricante Boeing

Llenar los tanques de un Boeing 737 MAX 9 con una mezcla de 50% de combustible sostenible podría representar unos $12.000 adicionales frente al combustible convencional. ALTA advierte sobre las consecuencias económicas de una transición sin incentivos gubernamentales.

La utilización de combustibles sostenibles representa una de las principales alternativas para disminuir las emisiones de carbono de la aviación comercial.

Sin embargo, su costo constituye un obstáculo importante para acelerar la transición energética, particularmente en América Latina y el Caribe.

La diferencia de precios entre el combustible convencional de aviación, conocido como Jet A-1, y el combustible sostenible de aviación (SAF) plantea interrogantes sobre el impacto que tendría una adopción masiva de estas nuevas energías en los costos operacionales de las aerolíneas y, eventualmente, en las tarifas que pagan los pasajeros.

De acuerdo con el monitor de precios de combustible de la Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA), elaborado con información de S&P Global Platts, una referencia mundial semanal reciente del combustible convencional se ubicó en $190,18 por barril, equivalente a aproximadamente $4,53 por galón estadounidense.

Precio del combustible
Precio del combustible

Por su parte, la firma especializada General Index reportó que el precio del SAF elaborado mediante el proceso HEFA en el noroeste de Europa cerró septiembre de 2026 en $2.805,50 por tonelada métrica.

Al convertirlo a galones, utilizando una densidad referencial para este combustible, ese valor equivale aproximadamente a $8,07 por galón.

Aunque ambas referencias corresponden a mercados y períodos diferentes, permiten ilustrar la magnitud de la diferencia económica entre los combustibles.

¿Cuánto cuesta llenar un Boeing 737 MAX 9?

Para dimensionar este impacto, Informe Aéreo realizó un ejercicio de cálculo utilizando como referencia un Boeing 737 MAX 9, aeronave empleada en las operaciones regionales de compañías como Copa Airlines.

Según las especificaciones técnicas de Boeing, este modelo dispone de una capacidad de combustible utilizable de 6.820 galones estadounidenses.

Con los precios indicados, llenar completamente sus tanques tendría un costo aproximado de $31.000 si solamente se utiliza Jet A-1.

En cambio, utilizar una mezcla compuesta por partes iguales de combustible convencional y SAF representaría un costo cercano a $43.000. La diferencia sería de aproximadamente $12.082 por tanque completo, equivalente a un incremento cercano al 39%.

Estos valores corresponden a un ejercicio económico teórico y no a tarifas comerciales de abastecimiento en un aeropuerto determinado.

Es necesario precisar que tampoco incluyen impuestos, transporte, almacenamiento, distribución o condiciones contractuales entre aerolíneas y proveedores.

Adicionalmente, las aeronaves no necesariamente operan con sus tanques completamente llenos. La cantidad de combustible requerida depende de la distancia del vuelo, las condiciones meteorológicas, la carga transportada y las reservas operacionales y reglamentarias.

La comparación utiliza una mezcla de hasta 50% de SAF porque ese es el límite de incorporación permitido para determinadas rutas de producción certificadas, como HEFA (Hydroprocessed Esters and Fatty Acids), conforme a los estándares técnicos aplicables a combustibles de aviación.

Aunque ya se han realizado vuelos de demostración utilizando SAF al 100%, su utilización comercial generalizada continúa sujeta al desarrollo y aprobación de estándares técnicos que permitan ampliar las condiciones actuales de certificación y compatibilidad.

Aun con estas consideraciones, el ejercicio permite apreciar el impacto económico que tendría una mayor utilización de combustibles sostenibles en las operaciones aéreas.

ALTA advierte sobre el efecto en los costos y la demanda

Las diferencias de precios constituyen una preocupación particular para América Latina y el Caribe, una región en la que las aerolíneas deben equilibrar sus compromisos ambientales con la necesidad de mantener servicios accesibles y competitivos.

Un estudio presentado el 21 de abril de 2026 por la Asociación Latinoamericana y del Caribe de Transporte Aéreo (ALTA), con el apoyo técnico de ICF, advierte que el SAF puede ser entre tres y doce veces más costoso que el combustible convencional.

La investigación, titulada Net Zero Aviation in Latin America and the Caribbean: Pathways and Trade-offs, evaluó diferentes escenarios para alcanzar las metas ambientales sin comprometer la conectividad regional.

Según ALTA, la adopción masiva de SAF, sin incentivos gubernamentales, podría incrementar los costos por asiento en $43 y reducir el tráfico aéreo hasta en un 30%.

Estas estimaciones corresponden a los posibles efectos económicos de la transición energética bajo determinadas condiciones y no representan incrementos confirmados de las tarifas aéreas ni una caída inevitable de la demanda.

Peter Cerdá, CEO de ALTA, destacó durante la presentación del estudio en Quito, Ecuador, que la región enfrenta condiciones estructurales diferentes a las de otros mercados.

«Es fundamental analizar con rigor las oportunidades y desafíos de la región para definir una hoja de ruta propia, realista y sostenible en el tiempo, teniendo en cuenta que la aviación no es un lujo, es un motor de desarrollo económico», expuso Cerdá.

El ejecutivo recordó que el transporte aéreo contribuye con el 3,6% del producto interno bruto regional y respalda el 2,9% del empleo.

La preocupación de la asociación apunta a evitar que los costos derivados de la descarbonización terminen reduciendo las posibilidades de viajar, perjudicando las conexiones entre países o afectando actividades económicas como el turismo y el comercio.

El desafío de mantener accesible el transporte aéreo

El costo adicional del SAF pone de manifiesto la necesidad de crear condiciones que permitan reducir las diferencias frente a los combustibles convencionales.

La Organización de Aviación Civil Internacional (OACI) ha planteado que la transición energética requiere inversiones multimillonarias y reformas regulatorias capaces de atraer capital hacia nuevas instalaciones de producción e infraestructura de abastecimiento.

En la primera entrega de esta serie, Informe Aéreo explicó que la OACI estima inversiones de $3,2 millones de millones de dólares) hasta 2050 para ampliar la producción de energías más limpias destinadas a la aviación internacional.

El organismo también propone incorporar incentivos económicos para productores y usuarios, con especial atención a las necesidades de los países en desarrollo.

Para América Latina y el Caribe, el desafío no consiste únicamente en disponer de SAF, sino también en lograr que su precio permita mantener operaciones comercialmente competitivas.

El problema adquiere mayor importancia ante las perspectivas de crecimiento y modernización de la flota aérea regional, que aumentarán la necesidad de disponer de combustibles más limpios en cantidades suficientes.

Reducir el costo de estas nuevas energías será fundamental para que los compromisos ambientales puedan avanzar sin comprometer la accesibilidad del transporte aéreo.


Esta es la segunda entrega de la serie «El costo de volar más limpio». La primera abordó las inversiones y reformas propuestas por la OACI. En la tercera analizaremos las perspectivas de crecimiento de la flota latinoamericana.

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