El conflicto en Medio Oriente ya genera efectos en la aviación global: caída del tráfico de pasajeros en algunos hubs, redirección de rutas hacia Asia y un fuerte aumento en el precio del combustible de aviación, según advirtió el director general de la IATA, Willie Walsh.

La guerra en Medio Oriente comienza a reflejarse en la aviación internacional. El director general de la Asociación de Transporte Aéreo Internacional (IATA, por sus siglas en inglés), Willie Walsh, advirtió que el conflicto ya está provocando una reducción del mercado de pasajeros en algunos hubs, cambios temporales en las rutas aéreas y un aumento significativo en el costo del combustible de aviación, factores que obligan a la industria a ajustar sus operaciones mientras se estabiliza el espacio aéreo de la región.

Walsh explicó que, pese a la incertidumbre, la demanda de viajes continúa activa. “La gente todavía está viajando”, afirmó, aunque los cierres o interrupciones en algunos centros de conexión del Medio Oriente han provocado cambios temporales en las rutas. En el corto plazo, el tráfico de pasajeros y de carga se está redirigiendo hacia otros hubs, “en particular hacia Asia”, generando lo que describió como “tráfico flotando”. No obstante, anticipó que esta situación debería revertirse rápidamente una vez que el conflicto se resuelva: “Espero que, una vez que la guerra contra Irán se resuelva, el tráfico vuelva rápidamente a donde estaba antes de este evento”.

Cortesía de Pixabay

El conflicto también ha impactado con fuerza en los costos operativos del sector, especialmente en el combustible de aviación. Walsh explicó que se registró un aumento tanto en el precio del petróleo como en el del combustible aeronáutico, pero subrayó que el segundo ha crecido con mayor intensidad. “El aumento en el precio del combustible de aviación ha sido significativamente mayor que el impacto del precio del crudo”, detalló. Incluso mencionó que el llamado “crack spread” o diferencial de refinación “en algunos casos ha llegado al 100%”, cuando la previsión para este año era de aproximadamente “40% o 41%”.

Aun así, el director general de la IATA indicó señales de estabilización en el mercado energético. Mencionó que el precio del crudo y el diferencial del combustible de aviación “están empezando a descender”, tras un período impulsado en gran medida por “especulación financiera”. Recordó además que la industria ya enfrentó escenarios similares en el pasado: entre 2011 y 2013 el combustible de aviación alcanzó niveles cercanos a 130 dólares y, aun así, el sector logró mantenerse rentable. Por ello, concluyó que, aunque el actual contexto representa “un desafío adicional para la industria”, no implica necesariamente una crisis estructural para el transporte aéreo mundial.

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