Aeropuerto Adolfo Suárez Madrid-Barajas – imagen cortesía

El director general de la IATA afirma que los cambios aprobados podrían incrementar los costes y generar más dificultades operativas para las aerolíneas.

La Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA, por sus siglas en inglés) manifestó su descontento con la reforma del Reglamento UE 261, normativa europea que regula los derechos de los pasajeros, al considerar que no corrige las principales deficiencias detectadas durante años. Según la organización, tras trece años de debate, el resultado representa una oportunidad desaprovechada para mejorar tanto la experiencia de los viajeros como la competitividad del sector aéreo en Europa. Entre los cambios más relevantes, se incluyen la incorporación de una lista no exhaustiva de circunstancias extraordinarias y la obligación de que los aeropuertos dispongan de planes de contingencia para alojamiento durante interrupciones masivas.

La IATA recordó que el Reglamento UE 261 genera una carga regulatoria de 8.000 millones de euros anuales, sin que ello se traduzca en mejores resultados en materia de retrasos y cancelaciones, según datos de Eurocontrol. La entidad sostiene que una parte significativa de los retrasos está relacionada con deficiencias en el sistema europeo de gestión del tráfico aéreo, por lo que considera que la reforma aprobada no aborda el origen de muchos de los problemas que afectan a los pasajeros.

Durante las negociaciones, las aerolíneas respaldaron una propuesta de la Comisión Europea para extender el tiempo de retraso necesario antes de activar las compensaciones económicas. De acuerdo con la IATA, esta medida habría permitido a las compañías contar con mayor margen para ofrecer alternativas a los viajeros, una de las principales demandas de los pasajeros cuando se producen interrupciones en sus desplazamientos. Sin embargo, la propuesta fue eliminada durante las conversaciones con el Parlamento Europeo, mientras se incorporaron nuevos requisitos cuya repercusión operativa, según la asociación, no fue suficientemente considerada.

Willie Walsh, director general de la IATA

“El resultado no reducirá los retrasos, sino que, considerando el conjunto de cambios, generará dificultades operativas y costes adicionales que, en última instancia, recaerán sobre los pasajeros”, afirmó Willie Walsh, director general de la IATA. El ejecutivo añadió que ahora será necesario trabajar con el Consejo y el Parlamento para garantizar una aplicación “práctica, eficaz y coherente” de las nuevas disposiciones. Asimismo, señaló que la próxima Estrategia de Aviación de Europa debe centrarse en corregir las deficiencias de la gestión del tráfico aéreo, que identificó como la principal causa de numerosos retrasos.

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