La nueva sede en Tashkent y el BSP impulsarán la conectividad global y el crecimiento económico del país.
La Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA, por sus siglas en inglés) anunció que abrirá una nueva oficina en Tashkent y lanzará un Plan de Facturación y Liquidación (BSP, en inglés: Billing and Settlement Plan) en Uzbekistán, antes de fin de año, consolidando su presencia en un mercado que gana relevancia en Asia Central. Según la organización, esta iniciativa busca fortalecer la seguridad aérea, mejorar la eficiencia operativa y facilitar la adopción de estándares globales en aerolíneas y aeropuertos del país.

“Uzbekistán es un mercado en crecimiento que se está posicionando como líder en Asia Central en tráfico de pasajeros y carga”, afirmó Rafael Schvartzman, vicepresidente regional de la IATA para Europa. El ejecutivo subrayó que la nueva oficina permitirá una mayor cercanía con la industria local: “los expertos de la IATA estarán más disponibles para ayudar a las aerolíneas y aeropuertos a implementar estándares globales en seguridad y operaciones”. Además, destacó que el BSP permitirá a las aerolíneas procesar transacciones de manera rentable a nivel mundial, impulsando la distribución de productos y la conectividad internacional.

Actualmente, la aviación en Uzbekistán aporta alrededor del 0,9% del PIB y genera más de 128.000 empleos, con una contribución total de 795,5 millones de dólares a la economía. De ese total, 96,5 millones de dólares (0,1% del PIB) corresponden al impacto directo del sector, mientras que el turismo vinculado a la aviación suma 282,9 millones de dólares, y el gasto de visitantes internacionales alcanza 2.000 millones de dólares anuales. En carga aérea, el país movilizó 66.600 toneladas en 2023, con perspectivas de crecimiento gracias a nuevas instalaciones en Tashkent y el desarrollo del aeropuerto de Navoi.

De cara al futuro, IATA proyecta un crecimiento del 3,3% en los kilómetros-pasajero entre 2024 y 2050, por encima del promedio global del 3,1%, apoyado en pilares estratégicos como la adopción de estándares IOSA, el desarrollo de infraestructura en aeropuertos como Tashkent, Bukhara y Urgench y la transición hacia combustibles sostenibles (SAF). “Con las políticas gubernamentales adecuadas, existe la posibilidad de que esta contribución crezca sustancialmente”, señaló Schvartzman, destacando el potencial del país para convertirse en un centro regional clave entre Asia, el Cáucaso y Europa.